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miércoles, 27 de mayo de 2026

Sobre Bleu, histoire d'une couleur de Michel Pastoureau

Portada, Bleu histoire d'une couleur de Pastoureau
Es un placer, en esta época un tanto hueca, dar con un autor que demuestre tanta erudición para hablar de la historia de un color. Me refiero a: Bleu, histoire d’une couleur, de Michel Pastoureau (2000). El autor aclara que no es una historia del azul en artes plásticas, sino una historia social del azul. Este color le sirve como hilo conductor para explorar cómo cambian las sensibilidades cromáticas a lo largo del tiempo y también para saber cómo un color que para los romanos era un color bárbaro, asociado a tintes baratos y poco nobles, se terminó convirtiendo en un color elegante, aristocrático y símbolo de la libertad.

El autor se remonta, a la antigüedad, a la clasificación que de los colores había hecho Aristóteles, en la que el azul estaba a un extremo, al lado del negro; y aparecían el blanco y el negro como colores. La segunda clasificación, a la que alude en contraposición, fue la realizada por Newton ya en tiempos no tan remotos (S. XVII) y es la que conocemos a través del famoso prisma. En esta última clasificación, el blanco y el negro desaparecen como colores y, a partir de esa época, son considerados como presencia o ausencia de luz. Hay un cambio en el orden en que observamos a los colores en ambos momentos de la historia. Luego está la significación de los colores, lo que está detrás de esa aparente candidez; este conocimiento cambia nuestra manera de mirar para siempre. El azul se hizo popular a partir del S. XIII-XIV y no antes, lo cual es un suceso relativamente reciente en términos históricos. El azul no tenía la carga de imposiciones y/o restricciones que sí tuvieron los otros colores; cuando se hizo popular estaba relativamente limpio. Se introdujo en la bandera francesa en la época de la Revolución, lo que le imprimía un carácter de libertad y de modernidad. 

Quizá la complicada obtención vegetal a través de la “Guède” y del índigo de la India o la obtención mineral del azul a través del “lapis-lasuli” o “l’azurite” favorecieron su impopularidad; sumemos a esto que su costo era elevado. Un suceso fortuito, un descubrimiento por azar cambió la historia, buscando una cosa se consigue otra, como tantas veces ocurre, y fue el descubrimiento del azul de Prusia (S. XVIII), comercializado en sus inicios como azul de Berlín, por el señor Diesbach. En mi pintura, el azul que uso es el azul de Prusia, que me cautivó desde siempre, y la razón puede ser que en El Ávila, la montaña en cuya falda se asienta la ciudad de Caracas, donde yo nací, las sombras de los árboles se proyectan con esa tonalidad.

Otro aspecto que resulta sorprendente, porque no somos conscientes de ello, es nuestra percepción de la temperatura de los colores, a los que llamamos fríos o cálidos; pues, como los percibimos hoy, no fue siempre así. Según el espíritu de la época, esta apreciación ha cambiado radicalmente. Por ejemplo, el azul en la Edad Media era percibido como cálido y fue con el paso del tiempo que ha venido a refrescarse, hasta percibirlo frío, como lo percibimos hoy.

A lo largo de su minucioso estudio, también nos habla de la apreciación de los otros colores, de su larga historia, del momento histórico en que el azul irrumpe, ya declaradamente, y se hace un espacio propio y sólido frente al resto de la paleta. Ya el rico lenguaje de su prosa le da un carácter muy especial; si echamos una mirada al mundo editorial de hoy no es fácil encontrar una voz que nos cautive, tanto por su conocimiento como por su riqueza narrativa; aunado a un tema cotidiano como es el color, que inunda todo a nuestro alrededor, hacen de Pastoureau un exégeta y su obra se ha ganado un merecido puesto dentro del canon de la historiografía moderna occidental.

Los invito a elevar el espíritu adentrándose en esta fascinante historia. No importa que usted no trabaje en el mundo de la moda, no importa que usted no sea pintor. Abra su armario, mire qué color predomina en sus prendas. Y si el azul predomina, este libro quizá pueda explicarle cómo ha ocurrido eso. Qué ha ocurrido en usted y en la historia, para que, sin darse cuenta, haya usted caído en esa preferencia, en esa provocación.


Pastoureau, Michel. Bleu : histoire d'une couleur. París: Éditions Points, col. Points Histoire, 2014 [2000]. 216 pp. ISBN 978-2-7578-4001-6.

jueves, 1 de mayo de 2025

Comentario a la carta nº 2 de Séneca a Lucilio: Los viajes y las lecturas.

 

Séneca 4aC.-65dC.

Las personas que viajan mucho son enfermas. Dice textualmente, según mi edición: “agitación propia de un alma enfermiza”. Considera un espíritu equilibrado aquel que procura “mantenerse firme y morar en sí”. También comenta lo que les ocurre a los que viven viajando, que tienen múltiples alojamientos y ningunas amistades. Es muy lamentable cortar o perder una relación de amistad por la distancia que supone un viaje prolongado. Extraño los amigos de la juventud, que a fuerza de viajes o dilatadas estancias en otros países nos separaron irremediablemente. A otros la muerte nos los arrebata. Amigos de otro tiempo pasan a nuestro lado como si se tratase de un extraño y se comportan con nosotros con total indiferencia. Quizá los amigos de cierta época al presente, la tecnología: los teléfonos móviles o el e-mail, lograron que no se rompiera el vínculo, sostenido por estos medios, impensable para Séneca. Pero una cosa son los viajes en la que está contemplado el retorno, otra el destierro, que tiene una carga profundamente dramática. Para los griegos el destierro era el peor castigo.

    Hoy, en el S. XXI, tenemos muchas formas de viajar, que pueden variar, por ejemplo en el tiempo de traslado, así como en el precio y el medio. El avión o el tren tienen tiempos distintos, pero los precios son casi iguales. Siendo el tren más lento, es más caro que el avión. El tren es más cómodo y menos engorroso tomarlo y abandonarlo. Ya casi nadie viaja en barco, salvo los que pasan vacaciones en un crucero y tocan diferentes ciudades o los que lo usan para acceder a alguna isla remota.

    En el tiempo de Séneca (S. I) los viajes serían muy lentos, en caballo, o en carruajes tirados por caballos, en litera, en barco y sólo para gente adinerada, la clase gobernante o el comercio; quizá por esto el tono pesimista sobre los viajes, en los que seguramente había que invertir mucho tiempo.

    En cuanto a la lectura, le indica a Lucilio: “lee siempre autores reconocidos”. Ciertamente, quizá más que reconocidos, a verdaderos autores. Michel de Montaigne, en esa misma línea de ideas, dice que: “Apenas leo los libros nuevos, porque los antiguos me parecen más sólidos y sustanciosos”, se refiere a aquellos autores que han conocido numerosas generaciones y que, a pesar del tiempo transcurrido, han llegado hasta nosotros gozando aún de prestigio. Es a través de la lectura de estos autores que desarrollamos un criterio sólido, capaz de transformar nuestro ser. Luego vamos formando nuestro canon, nuestros clásicos. Aprendemos a detectar rápidamente lo que nos interesa o lo que no es de nuestro interés. No importa que hojeemos aquí y allá a donde nuestra curiosidad nos dirija, encuentro que es mejor acercarse a los libros sin prejuicios.

    Montaigne se queja de algunos autores que se pierden en “prefacios, definiciones, divisiones y etimologías [que] consumen la mayor parte de su obra, y la médula, lo que hay de vivo y provechoso, queda ahogado por aprestos tan dilatados”. Muchas veces sentimos también ese alejamiento, de las ideas esenciales, provocado por el aparato crítico, que muchas veces pretende decirnos o explicarnos lo que un autor quiere decir, en vez de dejarnos leer directamente lo que un autor nos quiere decir, sin intermediarios.

    Para cerrar esta carta Séneca aconseja a Lucilio: “procúrate cada día algún remedio frente a la pobreza, alguno frente a la muerte, no menos frente a las restantes calamidades y escoge uno para meditarlo cada día”. Como ejemplo, Séneca elige un pensamiento de Epicuro: “Cosa honesta -dice- es la pobreza llevada con alegría”. Y afirma: “No es pobre el que tiene poco, sino el que ambiciona más”. En muchas de sus cartas Séneca aborda el tema de la pobreza y la riqueza, ¿cuánto tener? Lo necesario, lo suficiente.

martes, 18 de marzo de 2025

Comentario a la carta nº 1 de Séneca a Lucilio.

 

 Carta 1: Valor y aprovechamiento del tiempo.

 

 

Grabado de Séneca por Vorsterman, 1638.
 

La carta comienza con la recomendación a Lucilio de retomar el tiempo arrebatado o sustraído, “recupéralo y consérvalo”, dice. Hace énfasis en que lo peor es el tiempo perdido por negligencia. Luego parece invocar el espíritu del Carpe diem: aprovecha el tiempo; que señala como nuestro único bien. Luego hace un señalamiento sobre la pobreza: No considero pobre a quien le satisface cuanto le queda, por poco que sea- dice. Parece recalcar aquel proverbio que dice: no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.

    Tiene mucha razón en cuanto al uso del tiempo, pues quién no ha hecho mal uso de él, sobre todo en lo que respecta a invertirlo en lo innecesario. Y quizá por eso mismo dice: (...) gran parte de la existencia se nos escapa obrando mal (...) haciendo cosas distintas de las que debemos. Mientras aplazamos las decisiones, la vida transcurre- agrega.

    Cerrando el tema del tiempo, Séneca dice: “Todo cuanto de nuestra vida queda atrás, la muerte lo posee”. Me vino a la mente una imagen, de alguien que mira por encima del hombro, hacia atrás, para tratar de ver el camino recorrido desde el comienzo de la consciencia hasta ayer. Los logros obtenidos, los países recorridos, las miserias personales, el dolor padecido por la muerte de sus seres queridos. Recordé el poema Caminante no hay camino, de Antonio Machado, que dice:


Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.


sábado, 22 de febrero de 2025

Epístolas morales a Lucilio, de Séneca.

 


Quizá lo más interesante de esta obra es que habla del ser humano. Razón por la cual es realmente intemporal, aunque fue escrita en el S. II, parece escrita esta mañana. Algunas cartas son largas, pero la mayoría son breves. En ellas se recorren todos los tópicos que dejan al desnudo nuestro ser. Es una obra para la reflexión y para reacomodar nuestra complexión espiritual. Habitualmente habla de la pobreza y de la riqueza, en fin, de lo que la fortuna, que es tan caprichosa, haga con nosotros. Quizá por esta razón nos invita constantemente a tener fuerza y a aceptar sus designios con entereza.

Otros de los temas tocados con frecuencia son la muerte, la amistad, los viajes, el carpe diem, entre otros, que expresan el deseo imperioso que tiene de hacer de Lucilio el mejor de los hombres.

Las ediciones que encontramos de esta obra son la correspondencia de Séneca a Lucilio, no conocemos el texto enviado por Lucilio. Séneca en sus cartas da respuesta y siempre comenta las preguntas o comentarios de Lucilio.

En esta época, la nuestra, tan estéril, en la que la lectura es una actividad cada vez más rara. Leer esta obra es conectarnos nuevamente con lo humano, tomar de la mano nuevamente el viejo hilo de nuestra historia, ¿para qué? Quizá para revivir en nosotros la curiosidad, desarrollar otra vez un propio criterio y por qué no decirlo, revivir en nosotros la espiritualidad. Pero no la falsa espiritualidad que necesita de lo público, del acudir a un local para oír o expresar ideas. Se trata de revivir la verdadera espiritualidad que es el camino hacia adentro. Reiniciar el diálogo con uno mismo, usando nuestra inteligencia.

Habitualmente uno ve la perversidad que aflora por todas partes, pero yo soy un hombre positivo y me inclino más en ver la parte bella de todo, incluso de lo humano, estoy enamorado de lo humano.

Estoy seguro de que a usted, estimado lector, le será placentero conocer estos textos, quizá tanto como a mí, así que no me despido y tan sólo le digo hasta luego.


lunes, 13 de septiembre de 2021

A un amor imposible, por Richard Chitty

He arrastrado la consciencia

de tu compañía

como a un niño muerto,

como la muerte de un hijo

al que es imposible siquiera

la idea del olvido.

R.Ch.

lunes, 31 de mayo de 2021

Pin Mill

Pin Mill es un pequeño puerto, situado en la desembocadura del río Orwell, en Inglaterra. Óleo sobre tela 97x130 cm. 2015. Colección privada.
 

jueves, 24 de septiembre de 2020

Sin título. Caracas, 19 V 1993.

Tu cuerpo tiene un aura, que

aniquila todo lo que me permite

ver en ti la luz, el esplendor.

Cada contacto con tus manos,

cada contacto con tus ojos,

me hacen renacer.

 

RCH

sábado, 30 de noviembre de 2019

Vernissage 26 de septiembre 2019 en la Biblioteca UQROO Unidad Académica Playa del Carmen.

Ese día la verdad fue muy emotivo, creo hasta haber bajado de peso. Estuve muy contento pues el evento estuvo muy concurrido. Se acercaron personas muy queridas. Desde este espacio personal le hago llegar las gracias a las autoridades de la UQROO en Playa del Carmen, muy especialmente a Martín Couoh Pérez, a Fernando Rodríguez y a Niuris Guerrero González, quienes me invitaron a realizar la muestra y colaboraron con todo lo necesario para hacerlo posible.
La muestra estará hasta el próximo 13 de diciembre. Gracias a mis compañeros de la Universidad de Quintana Roo que me arroparon con su presencia, a los alumnos y al público en general.


lunes, 10 de agosto de 2015

Habla Teófanes "el griego"...

"Ha sido por nuestros pecados que el mal ha adquirido rostro humano".
A. Rubliev. Tarkovsky.



martes, 28 de octubre de 2014

"La planta es la intención oculta", por Silvia Mujica


Yo las miro como un vínculo entre dos mundos. Símbolo del universo, no un símbolo falso, copia sonriente del todo, espejo en el cual la naturaleza se ve: algunas veces sol, otras luna o un aguacero de lluvia cargado con provocativos aromas.

La interminable multiplicidad de formas y colores: de la humilde palma, al generoso y sereno regalo de un cambur, son el reflejo de Dios, quien sin duda se oculta en medio de las frescas sombras y hace de la selva su templo, su morada, donde se adivina su presencia en la vibración de una hoja, en los colores, en la luz azul verdosa.

Pintar es como orar. Es una comunicación silenciosa con una planta, con la luz que ésta refleja o la sombra que proyecta.

En este amistoso diálogo con la hoja del cambur, en el reverberante sol del mediodía, pero protegida por su amable sombra, mientras copio cada vena, no siempre encuentro a Dios, pero invariablemente encuentro paz, porque me encuentro a mí misma.

Silvia Mujica

martes, 12 de agosto de 2014

Presagios

Agua en la noche, serpiente indecisa,
silbo menor y rumbo ignorado;
¿qué día nieve, qué día mar? Dime.
¿qué día nube, eco
de ti, cauce seco?
Dime.
- No lo diré: entre tus labios me tienes,
beso te doy pero no claridades.
Que compasiones nocturnas te basten
y lo demás a las sombras
déjaselo, porque yo he sido hecha
para la sed de los labios que nunca preguntan.

(1923) Pedro Salinas.




domingo, 13 de abril de 2014

Debe desaparecer aquel...



Debe desaparecer aquel
Por quien habló el espíritu.
Ante quien lo divino se despojó
De su velo…
A quien amaban la luz
y la tierra, a cuyo
espíritu despertaba el espíritu
del mundo,
donde aquellos residen,
y a donde muriendo regreso.

Hölderlin

martes, 17 de diciembre de 2013

Poema por Richard Chitty

"Tu sabes mi locura
y mis delitos no
te son ocultos"
               Salmo 69, v. 5.


Aquellos ojos quemaban
como dos piedras calcinantes
colocadas en el alma.
Era una tarde de abril
y nada más.
Como el mar furioso
tu vida me inundó.
Mi alma suicida
perdió todos los estribos para entregarse
Ah! Estos sentimientos
pronto han crecido y no hay vuelta.

Caracas, 02/08/1995.