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| Portada, Bleu histoire d'une couleur de Pastoureau |
El autor se remonta, a la antigüedad, a la clasificación que de los colores había hecho Aristóteles, en la que el azul estaba a un extremo, al lado del negro; y aparecían el blanco y el negro como colores. La segunda clasificación, a la que alude en contraposición, fue la realizada por Newton ya en tiempos no tan remotos (S. XVII) y es la que conocemos a través del famoso prisma. En esta última clasificación, el blanco y el negro desaparecen como colores y, a partir de esa época, son considerados como presencia o ausencia de luz. Hay un cambio en el orden en que observamos a los colores en ambos momentos de la historia. Luego está la significación de los colores, lo que está detrás de esa aparente candidez; este conocimiento cambia nuestra manera de mirar para siempre. El azul se hizo popular a partir del S. XIII-XIV y no antes, lo cual es un suceso relativamente reciente en términos históricos. El azul no tenía la carga de imposiciones y/o restricciones que sí tuvieron los otros colores; cuando se hizo popular estaba relativamente limpio. Se introdujo en la bandera francesa en la época de la Revolución, lo que le imprimía un carácter de libertad y de modernidad.
Quizá la complicada obtención vegetal a través de la “Guède” y del índigo de la India o la obtención mineral del azul a través del “lapis-lasuli” o “l’azurite” favorecieron su impopularidad; sumemos a esto que su costo era elevado. Un suceso fortuito, un descubrimiento por azar cambió la historia, buscando una cosa se consigue otra, como tantas veces ocurre, y fue el descubrimiento del azul de Prusia (S. XVIII), comercializado en sus inicios como azul de Berlín, por el señor Diesbach. En mi pintura, el azul que uso es el azul de Prusia, que me cautivó desde siempre, y la razón puede ser que en El Ávila, la montaña en cuya falda se asienta la ciudad de Caracas, donde yo nací, las sombras de los árboles se proyectan con esa tonalidad.
Otro aspecto que resulta sorprendente, porque no somos conscientes de ello, es nuestra percepción de la temperatura de los colores, a los que llamamos fríos o cálidos; pues, como los percibimos hoy, no fue siempre así. Según el espíritu de la época, esta apreciación ha cambiado radicalmente. Por ejemplo, el azul en la Edad Media era percibido como cálido y fue con el paso del tiempo que ha venido a refrescarse, hasta percibirlo frío, como lo percibimos hoy.
A lo largo de su minucioso estudio, también nos habla de la apreciación de los otros colores, de su larga historia, del momento histórico en que el azul irrumpe, ya declaradamente, y se hace un espacio propio y sólido frente al resto de la paleta. Ya el rico lenguaje de su prosa le da un carácter muy especial; si echamos una mirada al mundo editorial de hoy no es fácil encontrar una voz que nos cautive, tanto por su conocimiento como por su riqueza narrativa; aunado a un tema cotidiano como es el color, que inunda todo a nuestro alrededor, hacen de Pastoureau un exégeta y su obra se ha ganado un merecido puesto dentro del canon de la historiografía moderna occidental.
Los invito a elevar el espíritu adentrándose en esta fascinante historia. No importa que usted no trabaje en el mundo de la moda, no importa que usted no sea pintor. Abra su armario, mire qué color predomina en sus prendas. Y si el azul predomina, este libro quizá pueda explicarle cómo ha ocurrido eso. Qué ha ocurrido en usted y en la historia, para que, sin darse cuenta, haya usted caído en esa preferencia, en esa provocación.
Pastoureau, Michel. Bleu : histoire d'une couleur. París: Éditions Points, col. Points Histoire, 2014 [2000]. 216 pp. ISBN 978-2-7578-4001-6.

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